domingo, 15 de junio de 2014

En el Desierto

Mientras en Madrid os preparáis para el caluroso agosto aquí nos preparamos para el invierno.

Sole y yo vamos a pasar el invierno trabajando en el norte de Chile, un lugar desértico con unas noches con temperaturas bajo cero y días calurosos. Pero aunque trabajemos en el norte seguimos viviendo un poco mas al sur (El norte Chico), en Coquimbo, donde las tempreaturas son un poco más llevaderas.

De Coquimbo adonde trabajamos hay mas de 12 o 14 horas de autobús (dependiendo de mi trabajo o el de Sole) o unas 2 horas de avión. Los turnos de trabajo aquí en Chile, para mineras o infraestructuras suelen variar  de 7 x 7, 9 x 5, 14 x 7 o 20 x 10. La primera cifra son días seguidos trabajando y la segunda son días seguidos descansando.

Yo tengo un 9 x 5 y Sole un 20 x 10, de tal manera que conseguimos coincidir, aunque sea unos días.

Sobre mi trabajo, en principio no debería de durar más allá de agosto, mi labor es prospectar, monitorear a las cuadrillas de trabajadores que entran a zona arqueológica a levantar torres de alta tensión y cuando nos dé permiso el Estado, levantar las piezas de la gran cantera taller que se encuentra en medio del desierto.

Se trata de un gran yacimiento de unos 4000 años atrás, en algunas zonas de América en ese tiempo ya se empieza a dar agricultura y ganadería, sin embargo en la zona en la que nos encontramos se trata de cazadores recolectores de la zona costera, que vienen en pequeño número (2 o 3 personas) a la zona del desierto durante unos días a trabajar rocas de sílex para llevar a la costa preformas de herramientas como bifaces, puntas de flecha, arpón etc.

El yacimiento, después del uso durante cientos de años es bastante extenso y junto a él encontramos restos de épocas más recientes, como de las Salitreras que explotaban empresas inglesas y cuyas condiciones laborales debían ser bastante parecidas a la esclavitud en el desierto, o la de huellas de senderos de animales de época colonial, o de carretas que iban de un asentamiento a otro de época más histórica.

Os dejo algunas fotos, la primera es de cosas que vamos encontrando. La mayoría de cosas "chulas" que se encuentran son piezas casi terminadas que se les rompieron con los últimos retoques. Es fácil llegar a comprender la gran frustración que debieron de sentir cuando les pasó. Todas las piezas se encuentran "in situ" es decir, donde ellos las dejaron. En el caso del bifaz de la izquierda, se les rompió en tres pedazos, dos de los cuales se encontraban uno junto al otro (se puede ver en que lado dió el sol a cada pedazo durante milenios), pero el tercero no pudimos encontrarlo ¿Qué haría esta persona con él ante la frustración del error?)

También hay fotos de un pueblo abandonado (Pedro de Valdivia) y del cementerio de otro (que está cerca del yacimiento que excavamos) que se llama Algorta.
Algunas de las piezas que vamos encontrando por el desierto

Pueblo abandonado de Pedro de Valdivia (antigua salitrera)

Cementerio del Pueblo Abandonado de Algorta 



 Pueblo abandonado de Pedro de Valdivia


lunes, 19 de mayo de 2014

Mas arqueología y otros menesteres

Bueno, ya han pasado 9 meses desde que llegue a Chile, el tiempo pasa deprisa.

Voy a hacer un post corto, que intentaré ampliar más tarde con fotos y más información.

A mediados de Marzo dejé el zapoteco con una oferta de trabajar en el futuro cercano como ayudante de geologo durante unas semanas, pero el proyecto se paralizó y he estado bastante parado en el ámbito laboral hasta primeros de Mayo, hice un trabajo cerca de una ciudad que se llama Illapel, de ayudante de geofísica, y acto seguido me han llamado para un trabajo de arqueología que puede durar un par de meses.

Es un trabajo de monitoreo y micro ruteo, espero salir airoso y poder aprender bastante de la experiencia. Por otro lado ya tenemos una cuenta de banco normal (hasta ahora no nos dejaban abrir una cuenta decente por el tema de inmigración) y es posible que en breve podamos tener contrato telefónico, que parece una tonteria pero cuando vives con un teléfono de prepago que tienes que usar a menudo, tener un telefono de contrato puede ser un auténtico ahorro.

Un abrazo  a todos.

martes, 18 de marzo de 2014

Arqueología y otros menesteres

Después de mucho tiempo vuelvo a escribir y es que se puede decir que la semana pasada fue sin duda una de las mejores que he pasado desde que llegue a Chile.

Todo empezó hace casi dos semanas, cuando Sole me llamó para decirme que querían contar conmigo para un trabajo de arqueología. En principio sólo iba como asistente pero para mi era más que suficiente y pedí permiso en el trabajo (prácticamente era de un día para otro).

A las prisas de asunto se unía una nueva mudanza, a otra cabaña a escasos 500 metros cuesta arriba de donde vivíamos (¿Por qué los viajes por trabajo siempre coinciden con las mudanzas?),  el mismo día del viaje. Un día en que tenía que coger un autobús a Santiago (6 horas) para al día siguiente volar a Iquique (2:30 de vuelo). Como no podía ser de otra manera sucedieron unas cuantas cosas interesantes.

Tras apurar al máximo el tiempo con la mudanza, el colectivo (especie de taxi) que me tenía que dejar en la estación de autobuses me dejó a medio camino, para estresarme aún un poquito más, cuando el colectivo se fue y yo estaba a punto de coger otro me di cuenta de que se me había caído el móvil español en el coche. Empezó entonces una persecución entre colectivos (creo que el conductor estaba deseando escuchar la frase "¡persiga a ese coche!") que terminó con la milagrosa recuperación de mi teléfono.

No obstante había perdido un tiempo precioso, llegué a la estación prácticamente a la hora y descubrí que... el autobús llevaba un retraso de 3 horas... me cambiaron amablemente el billete para otro bus que salia en una hora e hice tiempo por el centro de Coquimbo.

Cuando creía que se habían terminado los problemas, subido en el autobús pensando en ovejitas saltando escaños del congreso, el transporte sufrió un problema mecánico y estuvimos dos horas tirados en medio de la nada.

Llegué a Santiago y de nuevo a correr, porque me cerraban el metro, conseguí tomar el último y llegar a la casa de Graciela, que nos acogió esa noche para al día siguiente a las 7 de la mañana salir al aeropuerto...

A partir de ahi todo fue bien. Iquique es una ciudad costera que estos días ha salido en la prensa por el aviso de tsunami, es un lugar bonito, redeada de montañas y desiertos.

Nosotros fuimos directamente a un pueblo del interior, un oasis en medio del desierto llamado Pintado (aunque los evangelistas que se hicieron con el pueblo en los años 60 lo llaman pueblo de Jehová, que me daban ganas de ir saltando con taparrabos cantando eso de "Jehová! Jehová!" para el que no lo entienda, que vuelva a ver la película de la vida de Brian).

Un pueblo sin alcohol, sin tabaco, sin internet para el "turista", sin espejos dentro de las casas, llenos de autos abandonados y con 300 habitantes en hogares dispersos con unos 1000 carteles de "Vuélvete a Cristo".

Aunque a alguno de vosotros, pecadores hedonistas, esto le pueda parecer un infierno, la verdad es que para mi fue perfecto. No, no es lo que pensáis, no he sentido la llamada del Señor, los habitantes de Pintado son muy respetuosos y nunca nos insinuaron ni nos intentaron convertir a la fe evangelista. La verdad es que me vino genial para desconectar del mundo y ponerme en contacto conmigo mismo y además de los huertos tenían un montón de animalitos  tipo avestruces, cuis, conejos con sobrepeso, llamas, cabras...

Por la mañana salíamos al cerro de Challacollo, en medio del desierto, a hacer prospecciones, por la tarde temprano volvíamos a la casa, dormíamos la siesta, conversábamos, paseábamos...

Lo que encontramos en Challacollo fue genial, yo no tuve tiempo de documentarme demasiado (de hecho es lo que he estado haciendo los dos últimos días). Encontramos un cementerio minero de principios del siglo XX, casas y zonas industriales además de

basura en forma de latas, cristales, cueros, restos de barriles, esqueletos de mulas, objetos de hojalata...

Entre las cosas curiosas, dentro de un costal de cuero abandonado encontramos un periódico de 1895 y en una antigua casa de piquinero (mineros ilegales que excavaban tradicionalmente) encontramos una lata de gasolina (que empiezan a fabricarse en 1905) con un punteado que venía a decir " Toñito Guillermo, en memoria de mi perro fiel i cariñoso", aquí en Chile se escribía con la i en vez de
con la y hasta mas o menos 1930.

Encontramos también unos hornos de plata en uno de los laterales del cerro, rodeados de montones de basura en forma de lozas inglesas, teteras, lámparas, cajas de té, latas, botellas... en lo que debió de ser el poblado antiguo de los mineros.

Una vez en casa y documentándome he podido colocar más o menos cada cosa en un tiempo, reconstruyendo un poco la historia de Challacollo que no deja de ser la historia de la minería de Chile y del mundo Contemporáneo. Un mundo de precariedad, inestabilidad, muerte, colapso y donde el desierto lo va cubriendo todo con dunas de arena.

Un abrazo para todos. 












viernes, 7 de febrero de 2014

Trabajo, gatos y otros menesteres

Hacía mucho tiempo que no escribía, pero mi vida sigue transcurriendo más o menos igual que siempre.

Al final no fuy a trabajar a las Tacas, me ofrecieron unas condiciones mejores en el Zapoteco y ahí sigo trabajando en "verano".

Se supone que en Enero venían turistas sobre todo argentinos a la zona, pero se ve que la crisis también azota por este continente y no se ha visto a muchos este año, por lo que ha sido un mes "flojo" para todos los negocios vinculados al turismo. Febrero parece que se está animando más, con el turismo de los propios chilenos (los que vienen de la capital, Santiago), asi que andamos con un poco más de trabajo.

En cuanto a las visitas limitadas. Vamos menos a la playa de lo que a Sole le gustaría (si, he de reconocer que últimamente me duermo hasta tarde y luego voy a trabajar. Un día Sole se va a cansar y me va a mandar a freir monas).

En los días libres si hemos intentado hacer mas cosas, pero aqui siempre ha aparecedo un elemento común: Los gatos.

La primera salida fue a las Tacas, fuy a enseñarle a Sole lo bien que viven los ricos. Alli aun no sabíamos lo que nos encontraríamos en la siguiente salida.

Ibamos a ir a visitar el fuerte de Coquimbo (un lugar muy bonito, pero del fuerte original solo queda el cañón), pero no pudimos llegar, cuando estabamos cerca nos encontramos con dos bolitas de pelo que recogimos y llevamos a casa. Se trataba de amarillin y grisito (unas tres semanas después descubrimos que era grisita).

Al principio sólo lo ibamos a tener una semana.... se quedarón casi un mes hasta que les encontramos casa. En ese tiempo nuestras salidas se limitaron bastante, en los días libres ibamos a la playa de al lado de casa, a comer churros y jugos de melón (que tampoco está nada mal).

En ese tiempo la visita más reseñable fue a la ciudad de la Serena. Visitamos un mercado de artesanía, vimos la parte colonial de la ciudad, vimos el museo arqueologico (que se merece una entrada a parte en este blog, es como viajar en el tiempo a ver un gabinete de curiosidades, pero la reservo para más adelante...) y el parque japones. Un parque muy curioso que han realizado a imitación de uno nipón.

Una vez les encontramos a los gatos un hogar (a los dos juntos, que se querian mucho como para separarse), al día siguiente entro a casa copita, una gata de 6 meses que encontró Sole frente a la puerta de casa, lleva con nosotros unos diez días y también le han encontrado un nuevo amo, posiblemente se la lleven esta misma tarde.

Ya con copita aqui visitamos el mirador de Drake y el fuerte de Coquimbo (sin encontrar mas gatos, al menos no a nuestra alcance).

Un abrazo a todos, nos acordamos mucho de vosotros :)

 Amarillín y grisita
 Coquimbo
                                                  Pasando el rato en el mirador de Drake
                                                          Camino de las Tacas
                                                  Cenando en el barrio inglés de Coquimbo
                                                 Barcos abandonados en el puerto
                                                               El fuerte de Coquimbo
                                                             Vistas desde el fuerte
                                                                          Las Tacas